Orlando, Virginia Woolf

Orlando no es una novela cualquiera, empezando porque Orlando no es un personaje cualquiera. Destaca dentro de la producción de una escritora, Virginia Woolf, que parece haber dado rienda suelta a su fantasía con esta obra. Orlando nos cuenta la vida de un noble inglés, de la época isabelina, que por un capricho del Destino se convierte en inmortal. Todo lo que tiene que hacer es guardar cama durante varios días en un estado cataléptico, para despertar al nuevo siglo con su juventud intacta (no así su sexo, pues Orlando cambia de varón a mujer como quien salta de la orilla de un arroyo a la otra). Así, Orlando atraviesa épocas y reyes, modas y culturas, permaneciendo inmutable (o eso creía él), perseguido por los mismos intereses (como su longevo poema "La Encina") pero sometido a los cambios del entorno.
La obra encierra una reflexión sobre temas tan manidos como la fugacidad de la vida, pero tratados desde un punto de vista original, con un toque de realismo mágico anterior a García Márquez y Rulfo, y aderezada con observaciones sobre el arte, la literatura y el amor. Muy recomendable.
Como curiosidad, Alan Moore ha utilizado en varias ocasiones a Orlando como personaje de su caprichosa Liga de los Hombres Extraordinarios. Y no, su superpoder no consiste (solamente) en poseer un par de piernas perfectas, también son importantes su inmortalidad y su capacidad de ganar cualquier combate.



Malefica dijo
oiga señor espero impaciente la reseña del conde de motecristo. en los simpsons no quedaba del todo clara la historia.
9 Agosto 2009 | 08:06 PM