Jack Kerouac: En el camino
Las aceras de la vida vs. la alocada carretera, el jazz y el bop encarnados en letras y en frases, un estilo de vida (beatnik) que sigue vivo, y que en realidad ya existía pero adquirió nuevos matices con las aventuras de Sal Paradise y Dean Moriarty.
En el camino, o En la carretera, es una novela que tiene más de poesía que de prosa, el cúmulo de viajes de este a oeste y norte a sur que Kerouac y los suyos trazaron por el mapa de América. Sexo, drogas, alcohol y música, mucha música, están presentes allí por donde van. Por muy criminales que sean sus comportamientos -aún hoy día se les consideraría así-, la novela apuntala muchos de los mitos estadounidenses que luego han prevalecido: la Ruta 66, los Cadillacs, el bourbon en los bares desvencijados al sonido atronador de las máquinas de música... Quizás su mayor logro esté en describir al mundo de los okies ese otro lado de la vida sucio, salvaje y oscuro que, por mucho que nos duela, siempre es más atractivo que nuestra vida sencilla y aburguesada. Todo ello aderezado con un estilo que no paran de definir como bop, que tiene mucho de espontáneo, de natural, de sencillo, de ingenuo pero que no por eso evita los tacos, las maldiciones, el lenguaje rudo y violento cuando hay que ser rudo y violento...
Kerouac consigue demostrarnos que hay poesía en las vivencias cotidianas, que el destino es el camino y que si te lanzas a la carretera en una búsqueda interminable serás recompensado con esos paréntesis en movimiento que te definen mejor que cuando estás sentado en una butaca, con esas perlas que también hay diseminadas por el alquitrán y el asfalto.



